8 de mayo de 2007

Lapidación de una chica de 17 años

(post y texto de mi amiga Míriam)

"La lapidación de una chica de 17 años de la secta yazidí -una antigua minoría religiosa kurda que venera al Diablo- ha recrudecido la violencia en el norte de Irak. Doaa Aswad Dekhil se enamoró de un musulmán y se convirtió al islam con la intención de casarse con él.

De vuelta a su pueblo, Bashika, cerca de la localidad de Mosul, 2.000 personas se reunieron para presenciar cómo un grupo de ocho o nueve hombres, presuntamente de su familia, la apedrearon hasta la muerte mientras un vecino anónimo grabó la escena con el teléfono móvil". (Diario 8/05/07 “El País.com”).


Una muerte más. Que más da adornarlo con veneradores del diablo, musulmanes, con piedras o con muerte lenta. Es “sólo” una muerte más.

Al final de esta semana, solo quedará en algún rinconcito de nuestra ocupada mente que los de la secta del diablo mataron a una chica de 17 años. La semana que viene ya no quedará nada. Ya estamos demasiado acostumbrados a noticias de negros pasando hambre y de muertes sin sentido.

La paradoja la encuentro en que, ante tal primitiva atrocidad, se encuentre la modernidad de un móvil con cámara de vídeo. Y es como en otras tantas macabras ocasiones, la respuesta de bárbaros ante algo tan grave como el amor, un Amor Inconveniente.

¡¡ Eso es de salvajes!! Ya me parece estar escuchándolo…
Y mientras, nosotros no lapidamos, sólo dejamos morir.

Dejamos morir a viejos que se mueren solos en sus casas y nos damos cuenta porque nos siguen molestando, aunque sea ahora con su olor.

Dejamos morir a vecinas que tenían un asesino durmiendo a su lado. Si los gritos que oíamos hubieran sido de cuando hacían el amor, esos si los hubiéramos denunciado, aunque solo hubiera sido en la comunidad de vecinos

Dejamos morir la imaginación de nuestros hijos, que no saben jugar sólo con arena.

Dejamos morir nuestra vida, porque tenemos que tener.

Y me dejo morir, porque no me preocupo de conocerme.

Más información de esta noticia:

En Amnistia Internacional
En
El País

Más artículos: http://notime-towaste.blogspot.com/

(Gracias Míriam por animarte a escribir en público)

5 COMENTARIOS. DEJA EL TUYO:

Vero dijo...

Una muy lamentable situación..

Es horrible pensar que existe tal fanatismo en la mente de las personas

Kaos dijo...

Lamentablemente, Vero, este hecho es un caso aislado, muy mediático, pero representativo de cientos de injusticas, que con una turba de bárbaros mejor organizados por el estado, como en Irán, ajustician brutalmente y con público sentado.

Triste, la condición humana, nuestra condición.

Kaos dijo...

Errata: falta un NO... en mi comentario anterior.

Lamentablemente, Vero, este hecho NO es un caso aislado.

Visita la página de Anmistía Internacional, y ayúdales a erradicar estos crímenes.

Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena.

stephanie falla dijo...

Creo que existe una insesibilidad en las personas, ante la masiva comunicación que a diario se genera sobre violaciones, asesinatos y actos inhumano.

Pero, dentro de todo este contexto, me pregunto hasta que punto esta situación es inhumana, si durante 2 mil años nuestra historia está saturada de tanta violencia en sus diferentes manifestaciones.

No será que realmente estás atrocidades son parte natural del ser humano, con esto solo reflexiono, no es que este a favor del hecho, para nada, pero pienso en general y siento que se vuelva cada día en algo normal a pesar de nuestra civilización.

Kaos dijo...

Cuanta razón tienes Stephanie, sin lugar a dudas la justificación de esta barbarie, la de la guerra, el holocausto, la violencia de género, los genocídios de Sbrenizca, etc. nace de la condición humana.

Existe una semilla en cada uno de nosotros, que a veces es regada por una edución errónea, por padres violentos, intransigencia, envídia, no aceptación de lo que somos y del valor de nuestras relaciones.

Para algunos de los lectores de este Blog, la condición humana, es el eje de análisis en el que debemos de profundicar.

Gracias Stephanie por tu comentario.